Contactanos
Coahuila

Dominic: existió hasta que murió

La historia de Dominic revela la realidad de muchos niños invisibles para las instituciones en México.

Por Carolina Salomón - 26 mayo, 2026 - 10:23 p.m.
La historia de Dominic Alejandro refleja una infancia marcada por carencias y omisiones de cuidado.
La historia de Dominic Alejandro refleja una infancia marcada por carencias y omisiones de cuidado.
¿Quieres resumir esta noticia?

Resumen

¿Por qué esto es relevante?

    ¿Preguntas y respuestas?

      Dominic Alejandro no existía oficialmente... hasta el día que murió. Fue necesario su fallecimiento para que su nombre quedara asentado en el registro civil: Dominic Alejandro Blanco Pérez, un niño de 9 años cuya vida transcurrió, en gran medida, fuera de los registros y marcada por el abandono.

      A "Domi", como lo conocían en la colonia Tierra y Libertad, le dieron el último adiós en el panteón Sagrado Corazón de Jesús, en la colonia Estancias.

      La despedida fue breve, íntima, con menos de 30 personas entre familiares y conocidos que acompañaron su sepultura.

      El menor perdió la vida el pasado domingo tras ser atropellado en la avenida Las Torres, un hecho que estremeció a la comunidad, pero que también sacó a la luz una historia más profunda: la de una infancia marcada por la pobreza extrema, la desintegración familiar, la omisión de cuidados y las drogas.

      Desde 2017, sus padres arrastraban antecedentes por descuidos hacia sus hijos, desde que residían en Nuevo León. Dominic era uno de cinco hermanos —de 17, 16, 15, 9 y 7 años—; este último se encuentra actualmente bajo resguardo de instancias de protección infantil.

      Su día a día transcurría, en gran parte, en las calles. Ahí se le veía realizando pequeños trabajos para vecinos: tirando basura, limpiando patios o haciendo mandados.

      Era un niño presente en su colonia, pero ausente en muchos de los espacios que deberían haberlo protegido.

      Para poder sepultarlo, fue necesaria la llegada de familiares paternos desde Nuevo León, quienes realizaron el registro oficial del menor y presentaron la documentación requerida para los trámites funerarios.

      Durante el sepelio, su madre, Keren Victoria Barrientos Pérez, y su pareja permanecieron junto al féretro, sin separarse, en un último gesto de cercanía.

      La historia de "Domi" terminó como empezó: en silencio. Pero deja al descubierto una realidad que duele, la de los niños que crecen invisibles para las instituciones, hasta que su ausencia los vuelve imposibles de ignorar.

      Únete a nuestro canalArtículos Relacionados