Golpes con palos, patadas, castigos sin alimentos y prácticas degradantes como envolverlos con hule emplayado y dejarlos bajo el sol, forman parte de los presuntos maltratos que denunciaron haber sufrido 45 internos del anexo "Renacer una Nueva Vida".
De acuerdo con testimonios de los afectados y sus familiares, los abusos eran constantes. "No hubo un solo día en que no los golpearan", señalaron, al describir un ambiente de violencia sistemática dentro del centro de rehabilitación.
Los denunciantes relataron que, además de las agresiones físicas, los internos eran castigados dejándolos sin comida y sometidos a tratos humillantes. Incluso, aseguraron que cuando alguno se desmayaba tras los castigos o el calor extremo, al recuperar el conocimiento era nuevamente golpeado.
Este caso se suma a otros dos centros de rehabilitación señalados por operar presuntamente en la ilegalidad en la región, donde también se han documentado agresiones, maltratos e incluso posibles abusos sexuales. En uno de esos casos, las denuncias derivaron en la muerte de un interno.
Familiares de las víctimas expresaron su indignación al señalar que confiaron en el anexo con la intención de ayudar a sus seres queridos. "Los llevamos ahí para un bien y resultó que estaban viviendo un infierno", lamentaron.
Indicaron que dentro del anexo había personas con apenas semanas o meses de haber sido internadas, sin que se observara alguna mejora en su condición. Sin embargo, denunciaron que los internos no podían hablar libremente durante las visitas, ya que siempre había personal vigilando de cerca las conversaciones.
Los testimonios coinciden en describir un patrón de abuso constante, lo que ha generado exigencias de investigación y sanción contra los responsables de estos centros.
