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Coahuila

Doña Mimí mantiene la tradición de tamales en Monclova

La demanda de tamales de Doña Mimí crece, con 34 pedidos confirmados para la Candelaria.

Por Adriana Cruz - 01 febrero, 2026 - 08:02 a.m.
Doña Mimí mantiene la tradición de tamales en Monclova
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      MONCLOVA, COAH. – En el corazón de la Zona Centro de Monclova, sobre la calle Juárez, el calendario no se mide en días, sino en el vapor que emana de las ollas. A medida que se acerca el 2 de febrero, el aroma a maíz y guisos tradicionales envuelve el local de Doña Mimí, una mujer que tras 25 años de oficio ha convertido la elaboración de tamales en un acto de resistencia económica y amor al prójimo.

       

      Este 2026, la tradición de la Candelaria enfrenta un panorama financiero complicado. Los insumos básicos para este platillo han registrado incrementos drásticos: el puerco saltó de 67 a 95 pesos, el pollo subió a 75 pesos el kilo y la masa sufrió un ajuste de ocho pesos adicionales. "Prefiero conservar a mis clientes que ganar diez pesos más por docena. Sé que muchos no completan y la situación está difícil; yo ayudo a su economía y ellos me ayudan regresando", comenta mientras ajusta su delantal de Frida.

      Mientras otros negocios ofrecen la docena entre los $130 y $140 pesos, Doña Mimí y su esposo —su único socio— absorben los costos para mantener el acceso a esta tradición. Esta estrategia no ha mermado su trabajo; al contrario, la demanda es masiva. Actualmente cuenta con 34 pedidos confirmados (un promedio de 5,000 tamales), cifra que espera se duplique al acercarse la fecha festiva.

       

      Para cumplir con el compromiso de quienes "sacaron el monito" en la Rosca de Reyes, la jornada es extenuante: Variedad: Puerco (el favorito), pollo, queso con rajas, dulce y acelgas. Calidad: Materia prima seleccionada para garantizar que el cliente regrese año con año. Esfuerzo: Aunque reconoce que sus fuerzas físicas han disminuido con el tiempo, asegura que es su fe la que la mantiene en pie frente a las vaporeras.

      Para esta comerciante, el éxito no se mide en márgenes de utilidad, sino en las historias que se entrelazan en su mostrador. Desde clientes que viajan de otras ciudades solo por su sazón, hasta familias que encuentran en sus tamales la excusa perfecta para reunirse. "Lo bonito no es solo el tamal, sino que ese día las familias conviven", afirma con una sonrisa. Así, entre el alza de precios y el cansancio físico, Doña Mimí sigue envolviendo esperanza en hojas de maíz, demostrando que en Monclova, la tradición pesa más que la inflación.

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