Entre oración y manos de harina, monjas dominicas elaboran Roscas de Reyes para servir a la comunidad
Adriana Cruz/Monclova
Mientras muchas familias se preparan para partir la Rosca de Reyes, en el interior del convento el trabajo comienza desde temprano. Entre rezos, silencios y el aroma del pan recién horneado, las monjas dominicas de Monclova elaboran de manera artesanal las tradicionales Roscas de Reyes, no solo como un alimento, sino como una expresión de fe y servicio.
Esta tradición, que tiene sus raíces en Europa y que fue adoptada durante los primeros años del México independiente, encontró en el país una identidad propia. En manos de las monjas dominicas, la rosca se adapta al paladar mexicano sin perder su profundo simbolismo cristiano. Su forma circular recuerda la corona de los Reyes Magos y, al mismo tiempo, representa el amor infinito de Dios, ese amor que no tiene principio ni fin.
1 / 2
![Monjas dominicas de Monclova elaboran Roscas de Reyes para la comunidad Monjas dominicas de Monclova elaboran Roscas de Reyes para la comunidad]()
2 / 2
![Monjas dominicas de Monclova elaboran Roscas de Reyes para la comunidad Monjas dominicas de Monclova elaboran Roscas de Reyes para la comunidad]()
❮❯La fruta cristalizada que la adorna simboliza las joyas de la corona real, mientras que los pequeños muñecos escondidos dentro del pan recuerdan el momento en el que el Niño Jesús fue ocultado para protegerlo. Para las religiosas, cada rosca es también un recordatorio de la búsqueda constante del ser humano por Dios y de la importancia de compartir en familia.
Con un espíritu solidario, las monjas dominicas elaboran estas roscas pensando en las familias de Monclova y la región, por lo que mantienen precios accesibles. La rosca chica tiene un costo de 120 pesos e incluye dos niños; la mediana de 240 pesos contiene tres niños; la mediana grande, de 380 pesos, incluye cinco niños; y la rosca mega, ideal para reuniones más grandes, tiene un precio de 480 pesos e incluye siete niños.
La producción ha sido intensa para atender la demanda, con la elaboración de entre 300 y 400 roscas de distintos tamaños, además de pedidos especiales. Todo lo que se obtiene de esta venta no tiene un fin comercial, sino que se destina al mantenimiento del convento, permitiendo que las monjas continúen con su vida de oración y servicio.
Así, cada Rosca de Reyes elaborada por las monjas dominicas lleva algo más que pan: lleva fe, tradición y un gesto de amor que se comparte de mesa en mesa.