VILLA DE PALAÚ, COAH.- Durante el trayecto del tradicional Viacrucis Viviente en esta Villa, el padre Miguel Ángel Orzúa González lanzó un emotivo llamado a encomendar a todas las familias que han sufrido la pérdida de un ser querido a causa del suicidio.
El mensaje fue pronunciado en la Estación número 9, donde se recuerda la tercera caída de Jesús, en un escenario marcado por la representación de Judas Iscariote colgado tras traicionar a Cristo.
El sacerdote subrayó que la idea de que los problemas se solucionan al quitarse la vida es un error, pues las consecuencias trascienden más allá de lo terrenal.
"Todas las cosas están en la mano del Señor", expresó, invitando a los presentes a valorar la vida como un Don divino y, a confiar en que Dios es quien decide el momento de llamar a cada persona a su presencia.
En un ambiente de recogimiento, los asistentes guardaron un momento de silencio para pedir la gracia de Dios, agradecer por la vida y elevar oraciones por las familias que han enfrentado el dolor de perder a alguien en estas circunstancias.
El gesto buscó transmitir esperanza y fortaleza espiritual en medio de la fragilidad humana.
De manera especial, el padre Orzúa dirigió su mensaje a los jóvenes, quienes en muchos casos toman decisiones impulsivas que van en contra de la vida y del don de Dios.
Los exhortó a valorar su existencia y, a recordar que siempre hay soluciones a los problemas, más allá de la desesperación o el sufrimiento humano.
El llamado se convirtió en un mensaje de perseverancia y redención, recordando que la fe y la entrega total a Dios son caminos para superar las adversidades.
La reflexión, enmarcada en el Viacrucis Viviente, buscó sembrar conciencia sobre la importancia de cuidar la vida y fortalecer la esperanza en medio de las pruebas o situaciones adversas que se presentan.