SABINAS, COAHUILA.- Lo que comenzó entre máscaras, reflectores y cuadriláteros en las grandes arenas de México, hoy continúa en las calles de Sabinas, Coahuila, donde José Enrique González Mireles, mejor conocido como "Sexy Pinky", asegura haber encontrado una nueva misión: ayudar a quienes más lo necesitan.
El ex luchador profesional compartió parte de su trayectoria en la lucha libre y la manera en que transformó su vida deportiva en una causa social que mantiene activa desde hace años en la Región Carbonífera.
Originario de Reynosa, Tamaulipas, González Mireles recordó que sus primeros pasos en el pancracio mexicano ocurrieron en la Arena Coliseo de aquella ciudad bajo el personaje de "Mini Alacrán". Posteriormente, en 1986, ingresó formalmente al Consejo Mundial de Lucha Libre, donde dio vida a "Mini Bracito de Oro", personaje perteneciente a la reconocida dinastía Alvarado.
Después de una década sobre los encordados, dejó ese personaje para convertirse en "Rosa Negra" y más tarde fue invitado por Antonio Peña a formar parte de Triple A, empresa donde nació el personaje de "Sexy Pinky", consolidándose dentro del llamado bando exótico.
Durante su carrera compartió cartelera y cuadrilátero con figuras como Rudy Reyna, Bello Khalifa, Bello David y Bello Alex, quienes —aseguró— marcaron parte importante de su crecimiento profesional.
Explicó que desde su infancia en Hidalgo, Texas, practicó lucha olímpica, grecorromana e intercolegial, disciplinas que le permitieron desarrollar un estilo acrobático y técnico que lo caracterizó en cada presentación. La lucha libre, afirmó, no solo fue una profesión, sino una pasión que definió gran parte de su vida.
El ex gladiador señaló que su llegada a Sabinas ocurrió por motivos familiares, debido a las raíces de su padre, Enrique González Aguilar, originario de Múzquiz. Tras retirarse hace aproximadamente veinte años del ámbito profesional, decidió establecerse en esta región, donde comenzó una nueva etapa enfocada en el activismo social y el apoyo comunitario.
Desde entonces, dijo haber encontrado en la ayuda a los demás una manera distinta de seguir "luchando", ahora fuera del ring.
González Mireles relató que su vocación solidaria nació de experiencias personales difíciles, especialmente tras la pérdida de su hijo Ángel Gabriel, hecho que considera el motor principal que le da fuerza para continuar ayudando a otras personas.
A sus 61 años, aseguró que cada acción social que realiza la lleva a cabo sin buscar reconocimiento, únicamente con el deseo de brindar apoyo a familias vulnerables y personas en situación complicada.
Recordó que uno de los momentos que cambió su vida ocurrió cuando atravesaba una situación económica difícil en Sabinas. Según contó, en medio de la incertidumbre y sin alimentos en casa, una persona llegó inesperadamente a su puerta para entregarle un plato de lentejas y tortillas.
Ese gesto, afirmó, lo llevó a tomar la decisión de compartir siempre lo poco o mucho que tuviera con quienes enfrentaran necesidades similares.
A partir de esa experiencia, el ex luchador impulsó un comedor gratuito en su domicilio, ubicado en la colonia Loma de las Vírgenes, sobre la calle Virgen de Guadalupe 1712. Explicó que vecinos y personas cercanas colaboran constantemente con alimentos, mientras él se encarga de distribuirlos entre quienes llegan buscando apoyo.
Bajo la filosofía de "tú me das, yo doy", Sexy Pinky afirmó que busca mantener viva una cadena de solidaridad en beneficio de la comunidad.
Finalmente, González Mireles envió un mensaje a la ciudadanía para fomentar la empatía y la ayuda desinteresada en tiempos donde —consideró— predominan los problemas sociales y el egoísmo.
Señaló que compartir con los demás representa una bendición y sostuvo que la fe y el servicio a la comunidad son actualmente la mayor motivación de su vida, tanto en Sabinas como en otras ciudades donde también participa en labores de apoyo social.