La euforia por el regreso de BTS a los escenarios mexicanos ha mostrado su cara más amarga en el norte del país. Un joven residente de Monterrey denunció públicamente haber sido víctima de un fraude tras intentar adquirir entradas para los conciertos de la agrupación surcoreana en la Ciudad de México. El afectado perdió la totalidad de sus ahorros, dinero que acumuló durante meses trabajando arduamente en un tianguis local.
El esfuerzo en el tianguis a la decepción
El joven, cuyo testimonio ha conmovido a la comunidad regiomontana, relató que el proceso oficial para conseguir los boletos de BTS a través de Ticketmaster fue infructuoso debido a la fila virtual de más de 300,000 personas. Ante el temor de quedar fuera del evento histórico, contactó a un presunto vendedor en plataformas digitales que ofrecía accesos a precios "razonables".
El capital transferido al estafador fue fruto de jornadas extenuantes vendiendo diversos artículos en mercados sobre ruedas. "Ahorré cada peso trabajando en el tianguis para cumplir mi sueño", expresó el afectado. Tras realizar el depósito bancario solicitado, el supuesto vendedor eliminó sus perfiles y cortó toda comunicación, dejando al joven sin dinero y sin la posibilidad de asistir al evento.
Alerta nacional por estafas en conciertos
Este incidente no es un caso aislado. Especialistas en ciberseguridad y autoridades locales han emitido alertas urgentes ante el incremento de estafas digitales relacionadas con los conciertos en México 2026. Los delincuentes suelen utilizar perfiles falsos y capturas de pantalla editadas para simular la posesión de boletos legítimos.
La plataforma Ticketmaster ha reiterado que el sistema de boletos digitales está diseñado para evitar la duplicidad, pero advierte que cualquier transacción realizada fuera de sus canales oficiales carece de protección legal. Se recomienda a los usuarios evitar depósitos directos a cuentas personales y desconfiar de ofertas que parezcan demasiado buenas para ser ciertas.
Mientras la comunidad de fans en Monterrey se organiza para intentar apoyar económicamente al joven, el caso queda como un crudo recordatorio de la vulnerabilidad de los consumidores ante el fenómeno de la reventa digital no regulada.