Según afirmaron este lunes los fiscales del caso, el agente de bolsa Rod Covlin, acusado por el asesinato de su mujer –ocurrido en Nueva York, EE.UU., en 2009–, trató de inculpar a la hija de ambos, que tenía tan solo nueve años de edad cuando sucedieron los hechos, recoge el New York Post.
Covlin, al parecer, escribió una nota
haciéndose pasar por su propia hija, que sincronizó en la cuenta de correo electrónico de la menor para el momento en que esta contaba 12 años, es decir, tres años después de que sucediera el crimen.
En la carta, el acusado escribió, como si fuese su hija, una
supuesta confesión: "Todos estos años he estado increíblemente asustada y culpable por la noche en que murió mi madre.
Mentí. Ella no resbaló simplemente. Ese día peleamos acerca de su noviazgo...
me volví loca y la empujé, ¡pero no pudo haber sido tan fuerte! ¡Yo no quería herirla! ¡Lo juro! Pero se cayó y yo escuché un ruido terrible y el agua comenzó a ponerse roja y traté de levantar su cabeza, pero ella se quedó inmóvil...".