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Trump mira a Irán: ¿enemigo o futuro aliado?

Ghalibaf, con un pasado militar y reputación de línea dura, podría ser el puente necesario para iniciar conversaciones entre EE.UU. e Irán.

Por Staff / La Voz - 24 marzo, 2026 - 10:43 a.m.
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      En medio de una de las tensiones más peligrosas de los últimos años en Medio Oriente, una inesperada jugada diplomática comienza a tomar forma. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sorprendido al mundo al considerar a una figura clave del poder iraní como posible socio para negociar, incluso cuando el conflicto sigue latente.

      Se trata de Mohammad Bagher Ghalibaf, actual presidente del Parlamento iraní, un político con pasado militar y reputación de línea dura. Su perfil no encaja precisamente con el de un interlocutor "suave", pero en escenarios de crisis, la política internacional rara vez sigue reglas convencionales.

      De la guerra a la negociación

      Hace apenas días, la situación parecía encaminarse hacia una escalada mayor. Estados Unidos había amenazado con atacar infraestructura clave en Irán si no se resolvía el bloqueo en el estratégico estrecho de Ormuz. Sin embargo, Trump cambió de rumbo de forma abrupta: pausó los ataques y habló de "conversaciones productivas".

      Este giro no es casual. La presión internacional, el impacto económico del conflicto y el riesgo de una guerra prolongada han obligado a Washington a replantear su estrategia. Incluso aliados cercanos han expresado dudas sobre la viabilidad de una solución militar.

      Un interlocutor inesperado

      En este contexto aparece Ghalibaf. Aunque oficialmente Irán niega cualquier negociación, en círculos políticos y mediáticos se le señala como una figura clave en contactos indirectos con Estados Unidos.

      Su perfil resulta intrigante: excomandante de la Guardia Revolucionaria, exjefe de policía y antiguo alcalde de Teherán, representa al sector más duro del régimen. Sin embargo, precisamente por eso podría ser visto como alguien con suficiente poder interno para negociar sin debilitar la imagen del gobierno iraní.

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      Diplomacia en la sombra

      Las conversaciones, de existir, no serían directas. Países como Pakistán, Turquía o incluso Omán estarían actuando como mediadores, facilitando contactos discretos entre ambas partes.

      Este tipo de diplomacia "en la sombra" es común en conflictos de alto riesgo, donde admitir negociaciones puede interpretarse como una señal de debilidad ante la opinión pública interna.

      ¿Paz posible o estrategia política?

      A pesar del optimismo que intenta proyectar Trump, el panorama sigue siendo incierto. Irán ha negado repetidamente cualquier diálogo y mantiene una postura desafiante. Mientras tanto, expertos advierten que las condiciones exigidas por Estados Unidos —especialmente sobre el programa nuclear— hacen difícil un acuerdo a corto plazo.

      Lo que sí parece claro es que el tablero geopolítico está cambiando. La posibilidad de que un político considerado "duro" se convierta en puente entre dos enemigos históricos revela una realidad incómoda: en política internacional, los aliados y adversarios pueden intercambiar papeles más rápido de lo que parece.

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