Líderes comunitarios, organizaciones civiles y sindicatos en Minneapolis han convocado a una huelga masiva y una jornada de movilizaciones para este viernes, en respuesta al reciente incremento de las redadas migratorias en la región. La protesta busca frenar las tácticas de detención implementadas por las agencias federales y exigir protecciones más estrictas para la población indocumentada en Minnesota.
La convocatoria, que ha ganado tracción bajo el lema "Un día sin inmigrantes", insta a los trabajadores a ausentarse de sus puestos y a los propietarios de negocios a cerrar sus puertas en señal de solidaridad. Los organizadores estiman que miles de personas se concentrarán en el centro de la ciudad para marchar hacia las oficinas gubernamentales.
Respuesta a las redadas de Kash Patel
El descontento social se agudizó tras las recientes declaraciones y acciones de Kash Patel, director del FBI, y las nuevas directrices de control fronterizo que han derivado en operativos de detención en áreas residenciales y centros de trabajo. Los activistas locales denuncian que estas medidas están fracturando familias y sembrando el pánico en comunidades que son vitales para la economía de las "Ciudades Gemelas".
"Estamos enviando un mensaje claro: nuestra ciudad no funcionará sin el aporte de los inmigrantes", declaró uno de los portavoces de la coalición organizadora. Los huelguistas exigen que el gobierno municipal refuerce su estatus de ciudad santuario y limite cualquier colaboración entre la policía local y los agentes de inmigración.
Impacto económico y social en Minnesota
Minneapolis cuenta con una de las comunidades de inmigrantes más diversas del Medio Oeste, con una presencia significativa de ciudadanos de origen latino, somalí y del sudeste asiático. Se espera que la huelga afecte sectores clave como la manufactura, los servicios de limpieza y, especialmente, la industria restaurantera.
Varias escuelas públicas y centros comunitarios han anunciado que mantendrán sus puertas abiertas para ofrecer refugio y alimentos a los hijos de trabajadores que decidan unirse a la protesta, reconociendo el impacto social de la movilización. Por su parte, las autoridades locales han reforzado la presencia policial en el área del Capitolio estatal para garantizar que las manifestaciones se realicen de manera pacífica.
Clima político de tensión
Esta movilización ocurre en un contexto de alta tensión política en Estados Unidos, donde el endurecimiento de las políticas de deportación ha generado un choque directo entre las administraciones locales de corte liberal y el gobierno federal. El resultado de la huelga en Minneapolis podría servir de catalizador para movimientos similares en otras ciudades del país que también enfrentan un aumento en la vigilancia migratoria.