El pasado 4 de marzo, la joven de 23 años se encontraba acostada junto a una amiga viendo una película luego de haber bebido un par de tragos. En medio de su flojera, se estiró un poco y fue cuando, según cuenta, escuchó un crujido dentro de su cuerpo; cuando quiso levantarse para ir al baño, se percató de que le resultaba difícil moverse. Apenas intentó ponerse de pie, cayó al suelopues sus piernas no le respondían.
Aunque en un primer momento la joven se alarmó, decidió no llamar a emergencias, puesconsideró que estaba ebria. Luego de que su situación se prolongó durante varios minutos más, decidió finalmente llamar al médico.
Al llegar a un hospital de Londres, los médicos la revisaron y le informaron que, debido a su estiramiento, una arteria en el cuello se le había reventado, lo que le ocasionó un coágulo de sangre en el cerebro.