“Ha llegado el momento, después de 11 años, de poner fin al control. Terminar con ese control es un paso fundamental para reducir la influencia gubernamental” en el mercado de la vivienda, asegura el Tesoro en su plan.
“Nuestra opinión es que la huella del Gobierno se ha vuelto demasiado grande”, dijo en entrevista con el rotativo The Wall Street Journal el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.
El plan del Gobierno es que el proceso de privatización, que no requiere el visto bueno del Congreso, sea lento y gradual para minimizar los riesgos y que no afecte al acceso a las hipotecas, en especial la de interés fijo a 30 años.
Sin embargo, los que se oponen a los planes de Trump argumentan que una privatización de Fannie Mae y Freddie Mac encarecerá las hipotecas y dificultará el acceso a ellas, alterando así el mercado de la vivienda y generando grandes beneficios para los inversionistas de Wall Street.
El senador Sherron Brown, el demócrata de mayor rango en el Comité Bancario de la Cámara Alta, dijo que el plan de Trump “hará que las hipotecas sean más caras y más difíciles de obtener”.
“Insto al presidente: facilite a los trabajadores comprar o alquilar sus viviendas, no lo haga más difícil”, añadió. Por su parte, el consultor y exasesor de Obama en temas de vivienda, Jim Parrott, dijo al Journal que “los inversores serán mucho más exigentes y cobrarán más por los préstamos en los que estén dispuestos a invertir”.
“Eso no quiere decir -añadió- que no debamos considerar reducir el papel del Gobierno, pero debemos ser honestos sobre su impacto”.