Las
autoridades chinas extendieron, este martes, el confinamiento en Shanghái hasta
nuevo aviso ante el aumento de casos Covid-19 detectados en la ciudad tras la
realización de pruebas masivas ordenadas por el gobierno.
De
acuerdo con The South China Morning Post, la ciudad sumó un récord de 13 mil
354 infecciones hasta este martes, elevando el número de casos a nivel nacional
a su nivel más alto desde el brote de la enfermedad en 2020. Las nuevas cifras
explican por qué el gobierno chino no tiene prisa por levantar el confinamiento
de la ciudad comercial.
Sin
embargo, en días recientes aumentó la ira pública ante las normas de
cuarentena, pues las restricciones se extendieron a toda la ciudad; un paso
firme en la estrategia de tolerancia cero que China implementó desde el inicio
de la pandemia.
Al
menos 38 mil personas han sido enviadas a Shanghái desde otras regiones en lo
que los medios estatales han descrito como la mayor operación médica a nivel
nacional desde el cierre de la ciudad de Wuhan a principios de 2020 tras el
primer brote conocido de coronavirus allí.
La
política de cuarentena de Shanghái ha sido criticada por separar a los niños de
sus padres y colocar los casos asintomáticos entre los que tienen síntomas.
Wu
Qianyu, funcionario de la comisión de salud municipal, informó que la
prevención y el control de la epidemia de Shanghai se encuentran en la etapa
más difícil y crítica.
“Debemos
adherirnos a la política general de liquidación dinámica sin vacilación, sin
vacilaciones”.
Wu
no comentó el martes sobre el alboroto por la separación de los niños de sus
padres, pero el lunes insistió en que los niños positivos debían mantenerse
separados.
Los
residentes de Shanghái organizaron una petición en línea pidiendo que se
permitiera que los niños asintomáticos se aislaran en casa, con al menos 1000
personas firmando, pero a partir del martes, ya no estaba disponible en la aplicación
de mensajería WeChat. Con información de Reuters y SCMP