El ícono global de la música urbana, Bad Bunny, ha roto el silencio sobre su esperada participación en el Super Bowl LX. A través de sus canales oficiales, el artista puertorriqueño lanzó un adelanto cinematográfico de lo que será el espectáculo de medio tiempo el próximo mes de febrero en el Levi's Stadium de Santa Clara, California, asegurando que su presentación será un hito cultural: "El mundo entero va a bailar".
La confirmación llega en un momento de máxima relevancia para el Conejo Malo, quien se convierte en el primer artista de reggaetón en encabezar el evento de mayor audiencia televisiva en Estados Unidos como acto principal único.
Un concepto de "Unión Global"
En el breve clip compartido en redes sociales, se puede observar a Benito Antonio Martínez Ocasio (nombre real del artista) en una playa de Puerto Rico, fusionando sonidos rítmicos tradicionales con la base electrónica de su próximo álbum.
Innovación tecnológica: Fuentes cercanas a la producción de Apple Music Halftime Show sugieren que el escenario utilizará tecnología de realidad aumentada de última generación para conectar a los espectadores en el estadio con escenarios virtuales de toda América Latina.
Invitados especiales: Aunque no se han confirmado nombres, circulan fuertes rumores sobre la participación de figuras como Arcángel y posiblemente una colaboración sorpresa con estrellas del regional mexicano, dado el éxito de su relación profesional con la familia Aguilar y su cercanía con la cultura fronteriza.
El Super Bowl de la "Era Latina"
La elección de Bad Bunny para el Super Bowl LX no es casualidad. Con el crecimiento demográfico y cultural de la comunidad hispana en EE.UU., la NFL busca consolidar su expansión internacional. "Este show no es solo para los que están en el estadio, es para cada esquina del mundo donde se siente el ritmo", declaró el artista en un comunicado de prensa.
Logística y Seguridad
Mientras el mundo del espectáculo celebra, las autoridades de Santa Clara y la NFL han reforzado los protocolos de seguridad. Este evento se llevará a cabo en un contexto nacional sensible, marcado por las recientes políticas de deportación de la administración Trump y la tensión en ciudades fronterizas, lo que ha llevado a que el show de medio tiempo sea visto también como una declaración de orgullo e identidad para la comunidad migrante.