El Mundial 2026 comenzará el próximo mes en Estados Unidos, México y Canadá ya no se mide solo en goles o audiencias. Se mide en dólares. Y en algunos casos, en cifras que desbordan incluso los estándares del espectáculo deportivo más caro de Estados Unidos.
Entre los 104 partidos del torneo, uno en particular se ha convertido en el termómetro de ese fenómeno. El duelo de fase de grupos entre selección de Portugal y Colombia, programado para el 27 de junio en Miami, ha alcanzado niveles de reventa que superan el precio promedio de entrada del Super Bowl.
Esta semana, los boletos más económicos en plataformas secundarias rondaban los 2,500 dólares, de acuerdo con TicketData. La cifra rebasa los 2,109 dólares que, en promedio, costó asistir al pasado Super Bowl en Santa Clara. El contraste revela una nueva dimensión en el negocio del fútbol global, donde incluso un partido de primera ronda puede competir con el evento más lucrativo del calendario deportivo estadounidense.
En la plataforma oficial de reventa de la FIFA, los precios escalaron todavía más. Oscilaron entre 2,300 dólares y cifras extraordinarias que alcanzaron los 5.75 millones, sin incluir comisiones del 15 por ciento tanto para compradores como para vendedores.
Detrás de esa inflación no hay un solo factor. Está la posible última aparición mundialista de Cristiano Ronaldo, una figura que convierte cada partido en un evento de despedida. También influye la competitividad del encuentro. Portugal y Colombia se encuentran entre las 15 mejores selecciones del ranking FIFA, en uno de los pocos cruces de alto nivel en una fase de grupos ampliada a 48 equipos.
Y está la geografía. En Florida residen cerca de 500,000 colombianos, una base que transforma cualquier partido de su selección en un evento local. Ese fervor ya tuvo consecuencias visibles en la final de la Copa América 2024, cuando miles de aficionados sin boleto irrumpieron en el Hard Rock Stadium.
En otros mercados, la presión también se siente. En SeatGeek, el partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Banorte llegó a superar momentáneamente al Portugal-Colombia como el más caro de la fase de grupos, con precios de entrada por encima de 2,770 dólares. Sin embargo, en México la reventa por encima del valor nominal enfrenta restricciones legales, lo que contiene parcialmente la escalada.
La FIFA sostiene que sus precios responden a las dinámicas del mercado y que los ingresos del torneo financian programas de desarrollo en más de 200 países.
Pero el Mundial no siempre se compra con lógica. A veces se compra como se compra una final. O algo más grande.