MELCHOR MÚZQUIZ, COAH.- Felipe Ruiz Quezada, jornalero de 54 años y vecino del barrio Los Terreros, dedica sus días a recolectar leña en los montes cercanos a la cabecera municipal.
En esta temporada invernal, sus jornadas superan las ocho horas diarias, adentrándose entre la maleza con hacha en mano para cortar los troncos secos que luego vende en la zona urbana, con el objetivo de llevar sustento a su hogar.
Con ingenio y esfuerzo, Felipe ha adaptado una carriola como carretilla para transportar la leña. En ella acomoda los troncos que corta, sujetándolos con un mecate.
Siempre lo acompaña su perro fiel dice, es su compañero de ruta, mientras recorre caminos de terracería con la esperanza de que cada día sea mejor que el anterior.
"Yo recorro hasta 8 kilómetros para llegar a lugares alejados de esta ciudad y realizar mi labor. A quienes somos de escasos recursos económicos, se nos da la oportunidad para llevar leña a la zona urbana y venderla", expresó Ruiz Quezada, mientras avanzaba por la colonia Azteca con su carga a cuestas.
Además de venderla, Felipe también utiliza parte de la leña para calentar su hogar. En su pequeña vivienda, donde las carencias son muchas, coloca brasas en un baño de lámina improvisado, para mitigar el frío que cala durante las noches. Esta práctica, aunque rudimentaria, le permite a su familia resistir las bajas temperaturas.
"La temporada invernal es nuestro peor enemigo. Sobrevivimos con la leñita que recolectamos y así nos la pasamos hasta ver de nuevo la puesta del sol", concluyó con resignación, reflejando la dura realidad de quienes enfrentan el frío con esfuerzo y dignidad.