SALTILLO, COAHUILA.- La madrugada del 25 de enero, bajo la penumbra de la noche, dos sujetos intentaron abrir un vehículo estacionado en el sector sur de Saltillo con la intención de robar. En esta ocasión no lograron su objetivo; sin embargo, el hecho encendió las alertas entre vecinos al confirmar que se trata de un problema persistente en la zona.
De acuerdo con una denuncia pública, hace aproximadamente un mes los mismos delincuentes habrían consumado el robo en otro vehículo, del que sustrajeron documentos y una cartera con diversas tarjetas de crédito, incluidas tarjetas del Bienestar.
Tras el atraco, esperaron a que abrieran los comercios para realizar compras de manera acelerada en al menos nueve establecimientos, entre ellos Mueblería Villarreal, Abarrotes María Luisa y Merco Otilio González.
Las víctimas señalaron que el bloqueo de las tarjetas resultó tardado y que los sistemas de alerta no funcionaron oportunamente, mientras las compras no reconocidas aparecían con facilidad, generando un perjuicio económico considerable.
Vecinos de colonias del sector Postal Cerritos y áreas aledañas al Hospital del ISSSTE y al Hospital General denunciaron que los robos a domicilios y a vehículos son atribuidos a personas que viven o se mueven habitualmente en la zona.
Los delincuentes operan en Saltillo
Según los testimonios, los presuntos responsables vigilan los movimientos cotidianos de los habitantes y aprovechan cualquier descuido, sin importarles ser captados por cámaras de seguridad.
El modus operandi descrito incluye recorrer las calles como peatones, portar cachucha o gorra para evitar ser reconocidos y llevar mochilas pequeñas para ocultar lo robado, aparentando ser trabajadores comunes. Para realizar las compras con tarjetas sustraídas, ingresan a los comercios con gorras y sudaderas con capucha, cubriendo parcialmente el rostro para dificultar su identificación.
Denuncias de la comunidad
Los denunciantes advierten que se trata de una plataforma delictiva que opera de manera organizada y continua: algunos integrantes actúan de día y otros de noche, sin periodos de descanso, manteniendo un constante acecho sobre domicilios y vehículos.
La situación, afirman, representa un reto para la ciudadanía ante el acoso permanente de actos delictivos en el sector.