Durante la Reunión Anual de Obispos Tex-Mex, líderes eclesiásticos alertaron sobre abusos contra migrantes y acordaron fortalecer asistencia y acompañamiento pastoral.
La Iglesia de México y Estados Unidos acordó mantener una agenda común de asistencia humanitaria y acompañamiento espiritual para personas migrantes, durante la Reunión Anual de Obispos Tex-Mex.
En el encuentro, representantes eclesiásticos destacaron la atención que brinda el clero a los migrantes sin distinción, mediante servicios como alimentación, agua y alojamiento.
"Comida, agua, techo, esto es parte del ministerio de la Iglesia también con el inmigrante", enfatizó el obispo al referirse a la labor asistencial.
Por parte de la representación en México, se informó que la Iglesia cuenta con una red de 54 casas del migrante en el país, destinadas a proporcionar refugio y atención integral.
Los obispos de México y Estados Unidos destacan la importancia de la asistencia a migrantes.

Los participantes también abordaron los riesgos que enfrentan los migrantes durante su trayecto, así como los abusos cometidos por redes delictivas.
Representantes eclesiásticos alertaron sobre la trata de personas y el tráfico realizado por los llamados "polleros", quienes, señalaron, pueden ofrecer falsas ilusiones a quienes buscan llegar a otro destino.
Se alerta sobre los riesgos y abusos que enfrentan los migrantes en su trayecto.
En materia de fe e integración, monseñor Gustavo García Siller, arzobispo de San Antonio, agradeció la promoción de la Novena Intercontinental Guadalupana, iniciativa vinculada con la preparación hacia el 500 aniversario de las apariciones en 2031.
Los líderes religiosos también acordaron facilitar la formación religiosa de las familias que viven entre ambos países. Para ello, validarán que la preparación recibida en una diócesis tenga reconocimiento cuando una familia decida celebrar un sacramento del otro lado de la frontera.
La Iglesia cuenta con 54 casas del migrante en México para brindar refugio y atención.
El encuentro concluyó con el compromiso de dar continuidad a la coordinación entre las diócesis de México y Estados Unidos para atender las necesidades humanitarias y espirituales de la población migrante.