La salud financiera del IMSS ha mostrado una señal de alerta sin precedentes en los últimos años.
Al cierre del ciclo fiscal 2025, el reporte de ingresos totales reveló una brecha negativa de casi 6 mil millones de pesos frente a la meta establecida.
Este resultado es particularmente alarmante si se compara con el histórico inmediato: en 2021 el excedente fue de 16,720 millones; en 2022 ascendió a 44,893 millones, y el pico máximo se alcanzó en 2023.
¿Qué ha provocado la crisis en el IMSS?
La transición entre la administración saliente y la actual parece haber interrumpido una inercia de eficiencia recaudatoria que parecía consolidada.
El análisis del especialista J. Jesús Rangel M apunta a la gestión de la Dirección de Incorporación y Recaudación bajo la titularidad de Luisa Guadalupe Obrador Garrido Cuesta.
El columnista de un diario nacional señala que los cambios administrativos realizados tras su llegada —que incluyeron el cese de funcionarios especializados, supuestamente injustificadamente— han levantado cuestionamientos sobre la curva de aprendizaje del nuevo equipo operativo.
Se argumenta que la pérdida de capital humano experto en procesos de afiliación y auditoría impactó directamente en la capacidad del instituto para cumplir con sus proyecciones.
Consecuencias de los cambios administrativos
Mientras el discurso institucional defiende los ajustes como parte de una nueva etapa de austeridad, los datos duros muestran un costo colateral: el pago de finiquitos y la disminución en la eficiencia del cobro. Ante este panorama, la comunidad académica y los sectores productivos han solicitado una revisión exhaustiva de los factores internos que derivaron en este resultado, advirtiendo que la viabilidad del Seguro Social depende de una recaudación técnica y no meramente política.
Lo cierto es que el modelo de recaudación del IMSS, que se había mostrado resiliente y altamente productivo en los últimos años, ha entrado en una fase de contracción.
Desde diciembre de 2024, con Garrido Cuesta, esa dirección ha experimentado movimientos de personal que han generado inestabilidad en las labores de fiscalización. La salida de mandos medios y superiores con perfil técnico ha sido señalada como el principal factor de riesgo, ya que estos procesos requieren un conocimiento profundo de la normativa obrero-patronal.
Además, Rangel señala que hay carga financiera que representaron las liquidaciones de personal despedido, y que ha mermado la efectividad del área.
Sugieren que, de no corregirse el rumbo y recuperarse la eficiencia en la afiliación de trabajadores, el IMSS podría enfrentar dificultades para cubrir sus compromisos operativos en el futuro cercano, rompiendo la estabilidad financiera que se había logrado construir en la administración anterior.