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Coahuila

Celemania: la explosión que le arrebató la pierna y le apagó la vista

La explosión en Celemania dejó a María Arizpe con secuelas físicas devastadoras, incluyendo la amputación de una pierna.

Por Carolina Salomón - 08 junio, 2026 - 05:09 p.m.
Celemania: la explosión que le arrebató la pierna y le apagó la vista
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      A casi dos décadas de la explosión ocurrida el 9 de septiembre de 2007 en el municipio de Nadadores, el recuerdo sigue siendo una herida abierta para María Concepción Arizpe Jiménez. Hoy, a sus 71 años, no solo carga con la memoria de aquel día, sino con las secuelas físicas que le arrebató la tragedia: una pierna amputada, un cáncer y una visión que se apaga lentamente.

      "Yo corrí... pero la explosión me levantó y me aventó como unos 12 metros", relata, mientras revive el momento en que un camión cargado con explosivos estalló tras un accidente. Aquel día, viajaba junto a su hija y su hijo. Minutos antes del estallido, una advertencia cambió todo.

      "Mi hijo se bajó a ver qué pasaba, porque se oyó un tronido. Luego regresó y nos dijo: 'Mami, dicen que va a explotar el camión'. No alcanzó a decir más... nos dijo que corriéramos".

      Corrió. Pero no fue suficiente. Aunque en un inicio no sintió lesiones graves, las consecuencias llegaron con el tiempo. Las esquirlas del accidente dañaron su cuerpo sin que ella lo notara de inmediato. Un año después, el diagnóstico fue devastador: cáncer en una pierna. En 2009, los médicos no tuvieron otra opción que amputarla.

      "Ya no tengo la pierna, no puedo caminar... y casi no miro", dice con resignación. Su vista también se deterioró como parte de las secuelas, dejándola en una condición de alta vulnerabilidad.

      Hoy, María Concepción enfrenta una nueva batalla. La silla de ruedas con la que cuenta no le permite desplazarse por sí misma, ya que no tiene las llantas grandes que le faciliten moverse de manera independiente. Por ello, solicita el apoyo de la ciudadanía o de alguna institución para conseguir una silla adecuada que le devuelva un poco de autonomía.

      Su historia no solo es la de una sobreviviente, sino la de una mujer que ha resistido el paso del tiempo, el dolor físico y las limitaciones que enfrenta día con día. A pesar de todo, no se ha rendido. Las tragedias no terminan cuando se apagan las llamas o se retiran los escombros. Para algunos, como ella, apenas comienzan. Y, aun así, sigue adelante.

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