Para miles de familias, el automóvil no es un lujo: es la herramienta que les permite llevar a sus hijos a la escuela, acudir al trabajo o cumplir con sus actividades diarias. Hoy, ese respaldo cotidiano se ha convertido en una preocupación constante, luego de que el decreto federal para la regularización de vehículos de procedencia extranjera llegara a su fin de manera definitiva.
Así lo confirmó Pablo González, recaudador, quien explicó que el acuerdo emitido por la Presidencia de la República ya no tiene vigencia, cerrando la posibilidad para quienes no alcanzaron a concluir su trámite. "El decreto terminó, ya no hay forma de regularizar vehículos por esta vía. Quienes no lograron hacerlo, lamentablemente ya no van a poder regularizar", señaló.
La situación ha golpeado principalmente a cerca de mil propietarios que quedaron con procesos inconclusos o que, aun habiendo iniciado la regularización, no lograron obtener sus placas en Coahuila. Para muchos, el esfuerzo, el tiempo y el dinero invertidos no fueron suficientes.
Ante este escenario, los ciudadanos han emprendido lo que el propio González describió como un verdadero "peregrinaje", buscando alternativas en entidades como Nuevo León, Durango o Chihuahua. "Lo que están haciendo es ir a otros estados para poder sacar placas y después hacer el cambio a Coahuila. Poco a poco ha ido bajando el número de vehículos atorados aquí, pero eso implica más gastos y más vueltas para la gente", explicó el recaudador.
Aunque esta salida permite a algunos circular sin el temor constante de ser detenidos, también representa un golpe a la economía familiar. Traslados, pagos adicionales y trámites fuera del estado se suman a la incertidumbre que ya enfrentaban. Desde el año pasado, el estado dejó de plaquear este tipo de vehículos, por lo que la carga de encontrar una solución recae ahora completamente en los propietarios.
Pablo González aclaró que, aunque la regularización masiva quedó atrás, las importaciones legales siguen vigentes. No obstante, reconoció que los altos costos han sido una barrera importante. "La importación legal sigue, el tema es que los impuestos rondan el 30 por ciento del valor del vehículo. Se espera que más adelante estos costos puedan reducirse y eso motive a la gente a optar por un carro legal", señaló.
Mientras tanto, cientos de familias continúan en una zona gris: con un vehículo que necesitan para vivir, pero sin la certeza jurídica para circular con tranquilidad.