Contactanos
Coahuila

Pablo fue el primer vecino en ver la trágica escena de Eduardo y Amalia tras ver a Aarón salir llorando y pedir ayuda

Pablo recuerda a Eduardo y Amalia como una pareja tranquila y aún intenta asimilar lo ocurrido

Por Carolina Salomón - 21 octubre, 2026 - 03:23 p.m.
Pablo Reguero Sandoval fue el primer vecino en entrar al domicilio, luego de ver a Aarón salir corriendo para pedir ayuda.
Pablo Reguero Sandoval fue el primer vecino en entrar al domicilio, luego de ver a Aarón salir corriendo para pedir ayuda.
¿Quieres resumir esta noticia?

Resumen

¿Por qué esto es relevante?

    ¿Preguntas y respuestas?

      MONCLOVA, COAH. - El llanto de Aarón, de 13 años, al salir corriendo de su casa para pedir ayuda es una imagen que Pablo Sandoval difícilmente podrá borrar de su memoria.

      Fue el primero en verlo salir del domicilio y, al conocer lo ocurrido, entró a la vivienda, donde encontró sin vida a sus vecinos, Eduardo Alejandro Valadez Rodríguez y Amalia Margarita Orozco Ramírez.

      El hecho ocurrió el martes en la colonia Córdoba, cuando el adolescente regresó de la secundaria y se encontró con una escena devastadora: su madre estaba tendida junto a la cama y su padre se encontraba en otra habitación, colgado del cuello con una manguera.

      Asustado y llorando, el menor salió de la vivienda en busca de ayuda. Pablo, quien se encontraba cerca, fue el primero en ver su desesperación.

      Poco después, otros vecinos se acercaron y le pidieron que entrara a revisar lo que había sucedido.

      Al ingresar, encontró a Amalia tendida en el suelo, pero sin señales de sangre de que haya sido agredida con machete, cuchillo u otro objeto, sino con marcas en el cuello y rostro de un estrangulamiento, mientras que Eduardo permanecía colgado.

      Ante la situación, los vecinos buscaron la manera de bajarlo y uno de ellos cortó la manguera con un machete.

      "Es un escalofrío que nunca mira uno", relató Pablo al recordar el momento en que se enfrentó por primera vez a una escena de esa naturaleza.

      Aunque se encuentra físicamente bien, reconoció que lo ocurrido le dejó una impresión profunda. Por las noches, cuando se acuesta, vuelve a pensar en lo sucedido y se pregunta qué pudo haber pasado para que la familia terminara en esa tragedia.

      "Son imágenes que no se le borran", expresó.

      Una familia que parecía tranquila

      Pablo conocía a Eduardo y Amalia desde hacía aproximadamente 13 años, el tiempo que, calcula, llevaban viviendo en el sector.

      Como mecánico, acostumbraba repararles sus vehículos, por lo que mantenía una relación cercana con la pareja.

      Los recuerda como personas amables, que convivían con sus familiares y vecinos.

      Aseguró que nunca presenció conflictos fuertes entre ellos ni recuerda que hubieran solicitado la presencia de la Policía por problemas en el hogar.

      Por eso, lo ocurrido lo tomó por sorpresa.

      Incluso el mismo martes, antes de que se conociera la tragedia, observó a la pareja salir de casa. Primero uno de ellos llevó al adolescente a la secundaria y, más tarde, ambos salieron juntos en una motocicleta.

      Regresaron alrededor de las nueve o nueve y media de la mañana, guardaron el vehículo y después no escuchó nada fuera de lo habitual.

      Mientras tanto, él y otros vecinos se encontraban reunidos preparando una carne asada, sin imaginar lo que ocurriría horas después.

      Fue hasta que Aarón regresó de la secundaria, alrededor de la una y media de la tarde, cuando la tranquilidad del sector se rompió.

      Recuerdos de una pareja tranquila

      • El adolescente quedó en manos de sus familiares.
      • Aarón era el único de los hijos de la pareja que vivía con Eduardo y Amalia.

      Eduardo tenía un hijo mayor, ya casado; además, Amalia tenía otros dos hijos que fueron criados por la pareja y que ya no residían en el domicilio.

      Del matrimonio nacieron Tony, de 20 años, quien vive en Saltillo, y Aarón, de 13.

      Tras el hallazgo, el adolescente se fue con sus familiares.

      Mientras las autoridades realizaban las diligencias correspondientes para esclarecer lo sucedido, Pablo intenta asimilar una experiencia que nunca imaginó vivir, marcada especialmente por el momento en que vio al menor salir llorando para pedir ayuda.

      Más allá de la tragedia ocurrida dentro de aquella vivienda, al vecino le quedó grabada la desesperación de un niño que regresó de la escuela esperando encontrar su hogar y terminó enfrentándose a una realidad que ningún menor debería vivir.

      Únete a nuestro canalArtículos Relacionados