Portar el uniforme blanco no es solo una responsabilidad profesional, sino un símbolo de vocación, entrega y servicio. Así lo resume Flor Estela García Rodríguez, enfermera del Hospital General "Amparo Pape de Benavides", quien ha dedicado 34 años de su vida al cuidado de pacientes dentro del sistema de salud pública.
Este 6 de enero, en el marco del Día del Enfermero, el personal de enfermería del hospital fue reconocido con un desayuno organizado por médicos de la institución, con el que se reconoce el valor de su labor para el cuidado de la salud de los pacientes.
"Muy contenta de que los médicos nos estén haciendo este merecido desayuno, festejando a todas mis compañeras en este día tan especial", expresó García Rodríguez, quien desde hace 15 años forma parte del equipo del Amparo Pape.
Para Flor Estela ejercer esta profesión va más allá de turnos largos o guardias extenuantes, se trata de una vocación que, asegura, se trae desde el corazón.
"Es algo muy bonito, es un orgullo, es algo con lo que se nace: el servir a todos los seres humanos que lo requieran", señaló.
A lo largo de más de tres décadas, su trayectoria ha estado marcada por distintas etapas, retos y aprendizajes, pero hay un sentimiento que se mantiene intacto.
"Lo principal es el orgullo de portar este uniforme blanco, de ser enfermera, de servir y apoyar porque te nace hacerlo", dijo.
García Rodríguez considera que el principal requisito para desempeñar esta labor no se aprende en libros, sino en la empatía, tener el don de servir, ayudar al prójimo sin mirar a quién, apoyar en todo lo que el paciente necesite para su sanación y verlo como si fuera un familiar.
Reconoce que la percepción social hacia las enfermeras ha cambiado, con el paso del tiempo, en donde ahora se valora mucho a la enfermera, y es considerada la columna vertebral de todo hospital, de toda institución.
Reconocimiento a enfermeras en el Hospital Amparo Pape de Benavides
Entre las experiencias que más la han marcado se encuentra la pandemia por COVID-19, periodo en el que el Hospital Amparo Pape habilitó una sala especial para la atención de pacientes contagiados.
"Ver que el paciente se restablezca, que salga del hospital y dé las gracias, eso es lo más reconfortante", recordó.
No obstante, también evocó los momentos difíciles vividos durante esa etapa, como la pérdida de dos compañeros de trabajo. "Fueron tiempos muy duros, pero bendito Dios muchos pacientes salieron adelante", concluyó.