Claudia Andrade Bernal, presidenta de la fundación Bravitos de Corazón, confirmó que el comedor comunitario funciona de manera semanal, con alimentos preparados por voluntarios desde temprano. A las doce ya había fila de personas que recogían su platillo y de quienes comían en el sitio, mientras un equipo se organizaba para llevar raciones a domicilio a quienes no podían acudir.
Andrade Bernal detalló que se entregaban entre 200 y 230 comidas por jornada, entre servicio en el local y repartos. Dijo que el grupo conserva el mismo empeño desde la apertura y que cada integrante coopera con insumos: tortillas, pan, pollo o carne, en una dinámica que permite sostener la operación sin centralizar el gasto.
La presidenta invitó a la comunidad a sumarse, ya sea con víveres o con la canalización de beneficiarios. Subrayó que, cuando se unen voluntades, aumenta el número de personas atendidas y se multiplica el impacto, además de alentar a que otros repliquen la iniciativa en distintos puntos.
Sobre nuevas acciones, Andrade Bernal recordó el programa "Toma lo que necesites" y adelantó que preparaban la reanudación de otras actividades, aunque no precisó fechas. Indicó que la fundación prioriza comedor y acompañamiento directo, y que los anuncios se harían en redes cuando estén listos.
Andrade Bernal insistió en que el proyecto avanza gracias a la camiseta bien puesta del equipo y al trabajo de corazón. Quienes deseen colaborar, dijo, pueden acercarse semanalmente para aportar alimentos o apoyar en cocina y rutas, y así ampliar la red de ayuda en la comunidad.