A dos décadas de la explosión en la mina 8 de carbón de Pasta de Conchos, en San Juan de Sabinas, la herida sigue abierta.
Los familiares de los 65 mineros fallecidos mantienen una lucha que no ha cesado desde el 19 de febrero de 2006: la recuperación de los cuerpos y el acceso pleno a la justicia.
Aunque en los últimos años el Gobierno federal reactivó los trabajos de rescate y se han reportado avances en la recuperación de restos, la conmemoración del 20 aniversario vuelve a colocar el caso en el centro del debate público, esta vez, por el posicionamiento del Sindicato Minero encabezado por Napoleón Gómez Urrutia.
En un desplegado emitido a dos días del aniversario, el gremio respaldó la iniciativa de ley sobre "homicidio industrial" presentada por el diputado suplente Jesús Jiménez, la cual busca incorporar al Código Penal Federal la responsabilidad penal de personas jurídicas por lesiones y homicidios derivados de incumplimientos graves en materia de seguridad laboral.
"¿Cuántas tragedias humanas más tienen que suceder para que se haga justicia y se termine con la impunidad?", cuestionó Gómez Urrutia en el documento, en el que se insiste en que la explosión en Pasta de Conchos fue consecuencia de "nulas condiciones de seguridad, impunidad, abusos y explotación laboral".
El sindicato atribuyó la tragedia a la empresa Grupo México y a su presidente, Germán Larrea, al sostener que no existieron condiciones adecuadas para garantizar la integridad de los trabajadores.
Sin embargo, la postura del dirigente sindical revive cuestionamientos acerca de su papel durante y después del accidente, en donde Gómez Urrutia fue señalado en su momento por presuntas omisiones y por su actuación al frente del sindicato durante la tragedia, además de enfrentar acusaciones por el manejo de recursos del gremio, las cuales él ha rechazado reiteradamente.
Para familiares de las víctimas y críticos del liderazgo sindical, el respaldo a la tipificación del "homicidio industrial" contrasta con los señalamientos históricos en torno a la actuación del sindicato en 2006 y que lo mantuvieron en el exilio hasta el 2018.
A 20 años de Pasta de Conchos, el reclamo central sigue siendo el mismo, justicia, mientras continúan los trabajos de recuperación y se acercan los actos conmemorativos, la discusión sobre responsabilidades, empresariales, gubernamentales y sindicales, vuelve a encenderse, recordando que la tragedia no sólo es memoria, sino una deuda pendiente con las familias.