La comunidad de Múzquiz ha manifestado su inconformidad ante las recientes modificaciones realizadas en la parroquia Santa Rosa de Lima, ubicada en el corazón del centro histórico de este Pueblo Mágico.
Quienes conocen la historia de este emblemático lugar, consideran que la aplicación de color en la estructura representa un atentado contra la originalidad y el valor histórico del inmueble, cuya presencia se remonta a más de medio siglo.
De acuerdo con testimonios ciudadanos, las labores de pintura habrían iniciado el pasado sábado, generando de inmediato una denuncia pública que exige la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Los muzquenses solicitan una respuesta formal por parte del delegado federal en Coahuila, ingeniero Francisco Aguilar, para frenar lo que califican como una alteración indebida.
"Es un ultraje al inmueble más emblemático de nuestra ciudad", expresaron habitantes al observar los cambios en el templo, considerado un ícono religioso y turístico de Múzquiz.
La indignación se ha extendido entre la población, que defiende la importancia de preservar la autenticidad de este espacio que forma parte de la identidad colectiva.
La actual parroquia de Santa Rosa de Lima fue construida entre 1939 y 1965, bajo el diseño barroco del arquitecto Enrique Ortiz Pereda y gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad liderada por el párroco Ernesto E. Cadena.
Su edificación se realizó sobre un templo anterior, utilizando materiales como piedra y arena trasladados por los propios habitantes, lo que refuerza su valor histórico y cultural.
Hoy, este templo no solo representa un lugar de fe, sino también un símbolo patrimonial de Múzquiz.
Por ello, los feligreses insisten en que cualquier modificación debe ser cuidadosamente evaluada y autorizada por las instancias correspondientes, para evitar que se pierda la esencia de uno de los espacios más emblemáticos del centro histórico.