Mantienen conmoción tres asesinatos en Saltillo
Chad Eberle, ex policía texano, fue detenido tras huir a Estados Unidos y sustraer a su hijo de la escena del crimen.

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Mantienen conmoción por tres asesinatos en Saltillo
¿Qué sucedió exactamente en el domicilio ubicado en la calle Carlos Ruvirosa de la Colonia Antonio Cárdenas, en Saltillo? Solamente cinco personas pudieran decirlo, sin embargo, lamentablemente tres de ellos perdieron la vida por una bala en la cabeza, y una madre de familia se debate entre la vida y la muerte por el ataque recibido con un arma de fuego.
Será el presunto agresor, Chad Eberle, quien dé su versión a las autoridades, toda vez que enfrente el juicio penal por la muerte de Ana Laura De León Morín, de 44 años y madre de su pareja, Litzzy Anahí Mora De León, de 24 años, a quien supuestamente le dio un tiro en la cabeza, lesión que la mantiene en estado grave.
La tarde del pasado martes, Chad también apuntó a muerte a Emmanuel Montero, de 54 años y a su cuñada, Laura Jackelyn De León, de 22 años; ambos también murieron en el acto. Luego, el ex policía texano emprendió la huida hacia Estados Unidos, pero fue localizado y detenido en el Puente I de Piedras Negras; mientras que su hijo, el pequeño Benjamín de tres años, a quien sustrajo del domicilio de la tragedia, fue puesto bajo resguardo de la PRONNIF Coahuila.
¿Cómo ocurrió el ataque a la familia?
Sara Elia González de León, vecina de la familia afectada, relató que no escuchó detonaciones ni algún ruido que hiciera pensar en lo ocurrido y señaló que, por las condiciones en que encontraron a las víctimas, supone que el ataque ocurrió durante el mediodía del martes. "No se escuchó nada. Estaba aquí todo tranquilo. No sé cómo ni a qué horas pasó. Yo me imagino que fue temprano, como a las tres de la tarde", comentó.
Explicó que alrededor de las siete de la tarde, el hijo mayor de Ana Laura, Erik, llegó al domicilio y les pidió ayuda a ella y a su esposo para poder entrar a la casa, pues "tenía un presentimiento" al no haberse podido comunicar con su madre o alguna de sus dos hermanas, además de que no tenía una llave. De esta manera, Sara Elia ingresó al domicilio, pero su esposo tuvo que quebrar una ventana para poder entrar. Indicó que inicialmente pensaron que la familia había salido, ya que los vehículos no estaban donde acostumbraban: "Como no estaban los carros, pensamos que a lo mejor habían salido".
Pero al ingresar, la vecina de Ana Laura, no se imaginaba la escena: encontró primero a dos de sus amigos tirados en el suelo: "Cuando entré que voy viendo primero a dos, ahí estaban Litzzy y don Emmanuel. Ella todavía movía sus manos, sus ojos y las piernas, pero no estaba muy consiente", recordó. "Luego vimos a Ana Laura y Jaqui, tiradas las dos, yo les hable a los cuatro, a Litzzy le estuve diciendo que aguantara, espérate mi amor, le decía, ya viene la ambulancia, aguanta".
Luego se acercó a la pareja de Ana Laura: "¿Cómo está, don Emanuel? Veci, veci, así le decía porque así nos hablábamos siempre, pero él tampoco ya no respondía, igual que Jaquecita que ya no se movía; fue impresionante ver a los cuatro tirados". De acuerdo a Sara Elia, los cuerpos estaban en la casa y no en la boutique, pues el local del negocio familiar se encuentra independiente en un costado de la casa. "Emannuel y Litzzy estaban en el comedor y Ana Laura y Jaqui en la cocina, no sé si apenas iban a comer", expresó conmovida.
La mujer recordó que al entrar junto con su esposo se percibió el aroma de café: "Era un olor muy fuerte, muy rico, pero no sé si de la impresión todavía se me quedó impregnado". Previó al descubrimiento de las víctimas, Sara recordó que alrededor de las doce del mediodía habló con Ana por teléfono para preguntarle si tenía luz: "Me dijo que se acababa de salir, pero que ella sí tenía luz, luego mi hermana pasó como a las dos de la tarde y vio que estaba la camioneta de Chad", relató.
En la tarde, cuando el hijo mayor fue a pedirles ayuda para ver si todo estaba bien, prefirió no pasar a la casa: "Primero quebramos la ventana y le dijimos que pasara, pero él no quiso, de hecho nunca entró, nosotros salimos y le dimos la noticia, yo me puse a llorar y a gritar, porque no puede ser cómo los encontré; Erik lo que hizo fue decirle a la policía que cerraran la ciudad para que Chad no se fuera de Saltillo... y qué bueno que no entró porque era algo impresionante".
Sara relató que Litzzy iba y regresaba de manera continua desde Estados Unidos, donde tenía la residencia con su esposo Chad, pero en esta ocasión, habían pasado dos meses desde que se había instalado en casa de su mamá Ana. "Yo le pregunté si no iba a volver y me decía que ya no quería, pero Chad venía a verlos cada dos semanas y se quedaba también dos semanas, cuando no estaba él aquí, hacían video llamadas, de hecho hasta nosotros lo saludábamos; yo no lo veía que él fuera mala persona, no sé porque hizo esto", expresó. Finalmente, dijo que las escenas que observó fueron impactantes y difíciles de olvidar: "A mí me impresionó mucho cómo quedaron. Había mucha sangre. Es algo muy fuerte", concluyó.




