Arteaga, Coahuila. - Lo que comenzó como una mañana de contracciones en el ejido Huachichil terminó convirtiéndose en una historia que quedará para siempre en la memoria de una joven madre y de quienes la auxiliaron en el camino.
Luz Elena, de 22 años y con 39 semanas de embarazo, acudió al consultorio municipal de la comunidad al sentir que las contracciones ya no daban tregua. Eran las 10:36 de la mañana cuando se reportó la emergencia y, tras la valoración médica, se confirmó lo evidente: el trabajo de parto estaba avanzado y había que trasladarla de inmediato al Hospital General de Saltillo.
A bordo de la Unidad 541, el trayecto hacia la capital coahuilense se convirtió en una carrera contra el tiempo. Cada minuto contaba. Sin embargo, el bebé tenía su propio reloj.
Fue al ingresar a Saltillo, a las 10:58 horas, cuando el llanto anunció su llegada al mundo. En plena ruta, antes de cruzar las puertas del hospital, nació un varón, sorprendiendo a todos con la fuerza y la prisa de quien no quiso esperar más.
Minutos después, madre e hijo ingresaron al Hospital General para su valoración médica. Ambos fueron reportados en condición estable y sin complicaciones, cerrando así una historia que comenzó en un ejido y tuvo como escenario una carretera, pero que terminó con el mejor de los desenlaces: una nueva vida.