VILLA DE AGUJITA, COAH.- Un mural plasmó el miedo, la incertidumbre y el terror que vivieron los mineros atrapados en el pozo de carbón El Pinabete, es el mudo testigo de una tragedia minera más que se registra en la Región Carbonífera, el lugar luce ahora desierto, las familias con sentimientos encontrados abandonan el sitio donde permanecieron por tantos días con la esperanza de volver a encontrarse con sus seres queridos.
Esa esperanza se esfumó con la inesperada noticia que les dieron a conocer las autoridades Federales, ahora vivirán del recuerdo de cada uno de ellos, ya no volverán a abrazar y ver su rostro cubierto de carbón por el arduo trabajo que realizaron durante su jornada de ocho horas en el interior del pozo minero sorteando el peligro durante el día por el mal estado en que se encontraba esa fuente de trabajo.
Las familias esperaban un milagro, montaron un altar improvisado con las imágenes religiosas de la virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo, a quienes le suplicaban a diario para ver con vida a sus seres queridos.
Las veladoras se apagaron, los familiares marcharon desconsolados del campamento con su corazón herido al saber que dejan sepultado a sus seres amados que murieron en las entrañas de la tierra extrayendo el oro negro que permitía mantener con decoro a sus familias.
Ahora lloran de dolor e impotencia por unas autoridades necias que ignoraron la sabiduría de los mineros y la forma de rescatarlos con vida antes de que el pozo carbonero se llenara de agua.
Estos son los rostros de los mineros atrapados
Margarito Rodríguez Palomares, de 54 años de edad originario de la Villa de Agujita, procreó dos hijos de 23 y 25 años de edad con su esposa Margarita, ya no verá crecer a sus nietos de 7, 6 y un año de edad.
Mario Alberto Cabriales Uresti de 45 años de edad, originario de la Villa de San Juan de Sabinas, ya no se escucharán sus canciones del género ranchero, corridos y banda, era el alma de las fiestas, lo contrataban para que fuera a amenizar los festejos.
Jaime Montelongo Pérez de 61 años de edad, dio la vida por sus compañeros, pudo haber salido con vida, sin pensarlo se arriesgó para advertir el peligro a quienes seguían dentro del pozo y se perdió en la profundidad del mismo.
Jorge Luis Martínez alias el "Loco", dejó en la orfandad a dos hijos de 10 y 16 años con Carolina de quien se separó desde hace 7 años.
Sergio Gabriel Cruz Gaytán, le sobreviven dos hijos de 10 y 15 años de edad, era un atleta que corría por los túneles del pozo con la carretilla repleta de carbón.
Hugo Tijerina Amaya de 29 años de edad, empezó desde los 15 a trabajar en minas, dejó en la orfandad a 3 hijos.
José Luis Mireles Argüijo de 46 años, ingresó al Pinabete 2 días antes del accidente, procreó 3 hijos de 20, 24 y 29 que se unieron a la cuadrilla de rescate de su padre.
José Rogelio Moreno Morales de 22 años, trabajó con su padre José Rogelio Moreno Leija en las minas de carbón desde la edad de 17 años.
Por último, Ramiro Torres Rodríguez de 24 años de edad, tenía dos semanas de haber ingresado a sus labores, le sobrevive su madre Lucía Rodríguez y sus dos hijos de 9 años y un recién nacido.
Esta es la historia de 10 valientes mineros que salieron a trabajar en el turno de primera, un 3 de agosto del año 2022 sin saber que era el último día que verían a sus familias, la suerte ya estaba echada.