A 20 años de una de las tragedias mineras más dolorosas en México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ratificó hoy que el Gobierno federal no se retirará de la mina Pasta de Conchos — ubicada en San Juan de Sabinas, Coahuila — hasta que no se encuentre al último de los 65 mineros atrapados tras la explosión de 2006.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum subrayó que este compromiso no es temporal ni mediático, sino una promesa de justicia que su administración da continuidad después de años de demandas de las familias afectadas. "No vamos a salir de Pasta de Conchos hasta que no se encuentre al último minero; vamos a seguir trabajando con las familias", enfatizó.
La tragedia que aún duele
La explosión en la Mina 8 de Pasta de Conchos ocurrió la madrugada del 19 de febrero de 2006, cuando una acumulación de gas metano provocó un fuerte estallido que sepultó a 65 trabajadores bajo toneladas de escombros.
Hasta ahora, el rescate y recuperación de cuerpos ha sido parcial: con el paso de los años se han recuperado algunos restos, pero siguen pendientes muchos de ellos, lo que mantiene viva la herida entre las familias.
Reunión con familiares
Sheinbaum confirmó que hoy mismo se reunirá con las familias de los mineros en Coahuila, encuentro que forma parte de un plan de diálogo permanente para acompañar a los deudos y mantenerlos informados de los avances.
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Justicia y reparación
Además de los trabajos de rescate, la mandataria resaltó que la administración trabaja coordinadamente con la Fiscalía General de la República y la Fiscalía de Coahuila para avanzar en investigaciones que permitan esclarecer responsabilidades y ofrecer justicia, más allá de la recuperación de restos.
Sheinbaum también recordó que este compromiso fue iniciado años atrás por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien desde 2006 insistió en la importancia de buscar a todos los trabajadores, pese a desafíos técnicos y de seguridad que antes se consideraban insuperables.
Las familias de las víctimas han mantenido viva la memoria de sus seres queridos con actos conmemorativos y vigilias. Para muchos, la recuperación de los cuerpos no sólo representa un cierre emocional, sino también una reafirmación de verdad y justicia en un país donde los derechos laborales y la seguridad industrial siguen siendo temas críticos.