La presidenta de México presentó este 25 de febrero de 2026 una iniciativa de reforma electoral que busca transformar de forma ambiciosa el sistema político mexicano, en respuesta a las demandas ciudadanas de una democracia más eficiente, más barata y más participativa.
Esta propuesta, que será enviada al Congreso de la Unión, busca mover el tablero político con 10 puntos clave y cuatro grandes ejes de transformación.
Los 4 grandes ejes de la reforma
La iniciativa está construida alrededor de estos pilares:
Representación proporcional del Congreso, donde todos los legisladores sean elegidos por voto directo.
Reducir el costo de las elecciones, con recortes sensibles al gasto electoral y presupuestos de partidos.
Mayor fiscalización de recursos, para evitar el flujo de dinero ilícito y transparentar gastos de campañas.
Fortalecer la democracia participativa, ampliando mecanismos como referéndums y consultas populares.
Estos ejes buscan dar respuesta directa a quejas comunes entre votantes: altos costos, falta de contacto con electores y poca transparencia en los recursos políticos.
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Los 10 puntos que cambiarían el sistema electoral
La reforma plantea cambios profundos. Aquí los más relevantes:
Elección directa de todos los representantes del Congreso de la Unión: 500 diputados y reducción de senadores.
Reducción general del gasto electoral, con recortes hasta del 25% en presupuesto de elecciones y partidos.
Mayor fiscalización de los recursos, prohibiendo aportaciones en efectivo.
Mayor representación del voto en el extranjero, especialmente para mexicanos migrantes.
Reducción de tiempos oficiales en radio y televisión durante campañas.
Control del uso de inteligencia artificial y bots en procesos electorales.
Cómputos distritales al cierre de la jornada electoral para agilizar resultados.
Impulso a la democracia participativa, con nuevas herramientas como voto electrónico.
Prohibición del nepotismo, evitando que familiares directos hereden cargos.
Prohibición de reelección inmediata, aplicable a partir de 2030.
Reducir costos, pero ¿a qué precio?
Uno de los puntos que más atención ha generado es el recorte de recursos al sistema electoral y a los partidos políticos, incluido el Instituto Nacional Electoral (INE). Además de recortar el financiamiento a partidos, la iniciativa propone disminuir sueldos y eliminar duplicidades institucionales para ahorrar recursos.
La presidenta ha insistido en que no se elimina la representación proporcional, pero sí busca que todos los candidatos "vayan a conseguir el voto en territorio", en lugar de llegar por listas cerradas.
Reacción y desafíos políticos
La propuesta ha generado tensión política incluso entre aliados de la propia presidenta, con resistencia del Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo, dos partidos que dependen en gran parte de las reglas actuales de representación y financiamiento.
Adicionalmente, organizaciones civiles y sectores de la oposición advierten que algunos cambios podrían debilitar la pluralidad en el país si no se encuentran mecanismos sólidos de equilibrio y transparencia.
¿Qué sigue?
La iniciativa será enviada al Congreso, donde necesitará mayoría calificada para su aprobación. Esto implica intensas negociaciones y posibles ajustes, ya que algunos puntos —como el recorte presupuestal o la eliminación de listas plurinominales— han generado debates incluso dentro de la coalición oficialista.
La reforma electoral de Sheinbaum marcaría un antes y un después en cómo se eligen autoridades en México, buscando una mayor participación directa, reducción de costos y actualización de la democracia mexicana.