La semana que hoy arranca será movida en el ambiente sindical, basta recordar que mañana martes se celebra la elección en la 147, el jueves en la 288, la realidad que si hay expectativas muy buenas entre los trabajadores que serán los que tengan la toma de decisión en sus manos.
Lo mejor de todo es que la fiesta sigue en paz, en calma completa, sobre todo en la 288 en donde el Látigo Rios, lleva mano, definitivamente que el Café pasará a la historia algunas veces bonitas, otras feas, pero de que el ciclo concluyó de eso no hay la menor duda, dice el dicho que todo lo que empieza termina.
Hay que recordar que también se van a elegir delegados a la Convención Nacional por la 47 son cuatro los gallos y por supuesto ya son delegados, lo anterior porque es exactamente el número que se necesita por ser más de tres mil obreros, entonces son cuatro convencionistas.
Por la 288 se registro Néstor, Chilo, el Triste y otros dos más, así que aquí en esta sección van a sobrar dos, se van a quedar fuera, y veremos quien tiene más presencia entre la raza, sobre todo por la decisión del Triste de participar, para el viernes por la madrugada se sabrá la realidad.
Y hoy como todos los lunes el fiscalista Cesar Villarreal Ramos, coparte esta bonita reflexión, la verdad para analizarse sobre todo por los papas y los hijos, si ambos reflexionan van a dar un cambio de estilo en su vida, así que adelante con la lectura y bendecida semana.
Recientemente recibí un comentario de una joven donde cuestionaba “¿y si alguien no tiene sueños o no puede soñar? Honestamente no creo que nadie no tenga sueños, todos tenemos deseos, todos anhelamos, todos queremos lo bueno para nuestras vidas, todos pueden soñar. La pregunta que debo hacerme es ¿Cuándo dejé de soñar? ¿Cuándo perdí esa capacidad de volar?
Son muchos los factores que nos llevan a perder nuestros sueños o esa capacidad de soñar, puede ser la autoestima muy baja donde pensamos que eso no es para nosotros, puede ser la falta de confianza en nosotros mismos producto de nuestras inseguridades recibidas en el hogar o en la escuela.
Puede ser la desilusión cuando alguien en quien confiamos nos falló, ya no quiero soñar. Puede ser la ansiedad, el estrés y hay otro enemigo conocido como el pesimismo, que a su vez es conformista y cuya palabra preferida es “imposible, no se puede lograr”
Estos factores y especialmente el pesimismo te desaniman y pierdes esa capacidad de soñar, no quieres soñar porque temes que no se de y te dices a ti mismo “mejor no soñar que fracasar.” Y los mas “espirituales” se dicen: “creo que esta es la voluntad de Dios”. Perdemos el sueño cuando perdemos la esperanza.
¿Puedo volver a soñar?, claro que puedes volver a soñar, recuerden que los sueños se construyen de la esperanza, ustedes pueden comenzar a soñar con la felicidad en su matrimonio, pueden comenzar a soñar con la carrera que querías graduar, ese sueño se te cumplirá.
Hay que soñar con lograr, con tener, con hacer, son tantos los sueños que pueden hacer una gran lista de las cosas que les gustaría ver en ustedes, en los suyos antes de morir, cada uno de sus sueños aún incluyendo ser el mejor esposo, el mejor padre, el mejor amigo son válidos e importantes.
Por último estimados lectores recuerden un sueño es un cuadro inspirador del futuro que infunde energía a la mente, voluntad y emociones, nunca pierdan la esperanza, busquen las cosas que quieren y trabajen por ellas, pregúntense que es lo que realmente desea en la vida, cuales son las cosas que valen la pena luchar en la vida VIVAN SU SUEÑO.
Hermosa reflexión, verdad
Dios los Bendiga
Nos leemos mañana..