La semana que hoy arranca será igual de intranquila dentro del gremio sindical, sigue la espera sobre el pago de salarios y prestaciones a los obreros de las dos plantas siderúrgicas de Altos Hornos de México, al mismo tiempo que aumenta la presencia de trabajadores en las calles pidiendo apoyo.
Se complican las cosas para aquellos que pensaban trasladarse a Estados Unidos según comentan en la frontera les niegan el permiso aunque lleven su visa en regla y otros con permiso no los dejan seguir al interior de ese país con solo ver que son trabajadores de AHMSA les dicen que no.
Hay quienes con tiempo cruzaron la frontera y siguen en aquel país, entonces tendrán que migrar a Saltillo o Monterrey en donde si hay oportunidad de trabajo, dejar a la familia por unos meses es lo que va a ocurrir, al menos que decidan quedarse a vivir es otra cosa, pero así se encuentra el panorama.
De la parte sindical la verdad poco o nada se puede hacer no está en manos de la dirigencia resolver, es cuestión de recordar que en Hércules, la Perla y Cerro del Mercado viven la misma situación, fue falsa la versión de que el minero les apoyaría, tan simple de ver las cosas como son.
Y hoy como todos los lunes el fiscalista Cesar Villarreal Ramos, comparte este bonita reflexión y como dicen los lectores siempre es bueno empezar semana con una reflexión, en medio de esta confusión social que se registra en la región, así que adelante con la lectura y les ayude en este transitar por la vida.
El perdón es algo curioso; calienta el corazón y enfría la picadura”. Sé que todos hemos leído un millón de artículos sobre el perdón y escuchado mil charlas sobre el tema. Pero, de todas maneras, es muy difícil de practicar. El perdón no nos viene fácil a la mayoría de nosotros.
Cada vez que alguien nos lastima, quedamos con un sentimiento de herida, ira y venganza. Nos es muy difícil pasar por alto la herida que alguien nos ha infligido. Pero el perdón no es olvido, es simplemente soltar la herida. No es algo que damos a otros sino a nosotros mismos.
La herida y dolor que alguien nos causa, pudieran ser siempre parte de nuestra vida, pero el perdón nos ayuda a soltar su agarre para que podamos seguir adelante. Y en cuanto a quién perdonar, comencemos con un amigo que nos ha lastimado mucho, y el extraño que nos pisó el callo en un bus, y luego a aquellos entre esos dos extremos.
Perdonarnos a nosotros mismos es también importante. Y perdonemos rápido ya que entre más tiempo tomamos y más lo pensamos, podríamos nunca estar listos para hacerlo. Así que hagámoslo tan pronto como podamos porque aunque no cambie el pasado, definitivamente cambiará el futuro.
Y recordemos: “No perdonar es como ingerir raticida y entonces esperar que la rata muera”.Si bien no tengo manera de saber si el autor del pensamiento de hoy tiene trasfondo cristiano, me encanta la manera cómo enfoca la naturaleza e impacto del perdón.
Así que, vivamos la vida abundante que Dios nos ofrece dando el indispensable primer paso: perdonando a quienes nos ofenden. Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo.
Bonita reflexión verdad?
Dios los bendiga nos leemos mañana..