La noche en el Gilette Stadium de Foxborough fue el escenario de un golpe de autoridad. Francia, con un Kylian Mbappé completamente recuperado y encendido, se impuso con dureza a la Brasil de Carlo Ancelotti por 2-1 en un amistoso que dejó sensaciones contrapuestas. Los Bleus celebran una victoria de prestigio; la Canarinha enciende las alarmas a su alrededor.
Para los galos, el resultado no podía ser más efusivo. El reencuentro de Mbappé con la camiseta nacional tras su supuesta molestia fue explosivo. El astro no tardó en dejar su marca, abriendo el marcador en el minuto 32 con una jugada de pura velocidad y definición. Arrancó el astro del Madrid e hizo del balón un pedazo de seda.
Francia se mostraba superior, con una propuesta de juego que controlaba los tiempos ante un Brasil que parecía fuera de ritmo. El dominio francés se consolidó en la segunda mitad cuando, a pesar de la expulsión de Dayot Upamecano, en el 55', el joven Hugo Ekitike amplió la ventaja en el 65', demostrando que el futuro de los Bleus es tan brillante como su presente. Los diez hombres en cancha, lejos de ser un lastre, fueron un símbolo de carácter que se sobrepuso al revés táctico para asegurar la victoria.
El tono en el gigante sudamericano es de preocupación. ¿Cómo es posible que los pentacampeones mundiales no pudieran revertir el marcador, incluso jugando en ventaja numérica durante una buena parte de la segunda mitad?