La brillante actuación de Gilberto Mora en la ida, gol, despliegue físico y dominio absoluto sobre la defensa de Tigres, provocó un giro insólito en la Liguilla de la Liga MX: un sector de la prensa regiomontana pidió directamente al gobernador Samuel García que detenga al menor de edad y no permita que juegue la vuelta entre Tigres y Xolos.
El episodio, surgido en un programa deportivo regiomontano, escaló rápidamente a niveles políticos y legales, convirtiendo al juvenil en el centro del escándalo más ruidoso de los cuartos de final. Lo que parecía solo una discusión de fútbol terminó por colocar el nombre de Gilberto Mora en el centro de una batalla mediática.
La polémica tomó fuerza después de que un conductor realizara una llamada en vivo al 089, denunciando que Xolos estaría "violando la ley" al alinear a un menor de 17 años en un partido que podría extenderse más allá de las 22:00 horas. A partir de ese momento, la conversación dejó de girar alrededor del resultado deportivo y se instaló en el terreno de las presuntas irregularidades laborales.
De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, los menores de edad no pueden laborar después de las 22:00 horas ni en lugares donde se expendan bebidas alcohólicas. Esa interpretación fue tomada por los comunicadores como base para exigir que Gilberto Mora no sea utilizado más allá del primer tiempo. El partido de vuelta iniciará a las 21:00 horas, igual que el duelo de ida en Tijuana, por lo que, según la lectura hecha en el programa, el mediocampista solo podría disputar los primeros 45 minutos antes de caer en una presunta irregularidad.
En el mismo espacio se insistió en que "no se puede permitir que Gilberto Mora juegue a esa hora", y se llamó públicamente al DIF de Nuevo León y al propio gobernador Samuel García para intervenir. Para un amplio sector de la afición, el mensaje fue claro: más que una cruzada por los derechos laborales, parecía un intento por condicionar la alineación del jugador que había sido figura en el 3-0 de la ida.
La discusión se encendió todavía más cuando se recordó que el Artículo 175 Bis de la Ley Federal del Trabajo establece que no se considerará "trabajo" las actividades que, bajo supervisión de padres o tutores, realicen menores de edad en el ámbito deportivo, artístico o científico. Para muchos aficionados, esa disposición deja en entredicho la solidez del argumento usado para tratar de frenar a Gilberto Mora en plena Liguilla.
Ante la efervescencia del tema, Samuel García respondió desde su propio espacio radiofónico, asegurando que el gobierno estatal revisará el caso para garantizar que cualquier decisión respete la ley sin perjudicar el crecimiento deportivo del futbolista. La intervención del mandatario, lejos de enfriar la polémica, confirmó la magnitud del escándalo: un partido de cuartos de final convertido en asunto de gobierno estatal.
Mientras tanto, en el campamento de Xolos la preocupación pasa más por lo deportivo que por lo jurídico. El equipo fronterizo llega con una ventaja de 3-0 en el global, consciente de que enfrente está un rival como Tigres, acostumbrado a crecerse en noches de máxima presión en el Volcán. La eventual ausencia de Mora, uno de los más determinantes del juego de ida, sería un golpe sensible para el cuadro de Tijuana.
Para Tigres, el panorama es igualmente claro: necesitan ganar por tres goles de diferencia para avanzar por posición en la tabla, un escenario complejo pero no imposible en el Estadio Universitario. Sin embargo, el partido ya no solo se juega en la cancha; también se disputa en los micrófonos, en las redes sociales y ahora incluso en las oficinas del gobierno estatal, donde se analiza si un menor de edad puede o no disputar un partido que termina de noche.
¿Cuáles son las consecuencias de este escándalo?
La Liguilla ha vivido múltiples polémicas, pero pocas tan surrealistas y mediáticas como esta: un futbolista de 17 años que brilló en la ida, un grupo de comunicadores que pide al gobernador que lo detenga y una serie que podría definirse con Gilberto Mora dentro o fuera de la cancha. Pase lo que pase en la vuelta, su nombre ya quedó instalado en el centro del torneo.