El ciclismo profesional no concede treguas ni respeta jerarquías prematuras. Apenas el año pasado, las carreteras europeas se rindieron ante la irrupción de Isaac del Toro, el bajacaliforniano que, con una madurez impropia para sus 21 años, escaló hasta la tercera posición del ranking mundial de la UCI. Para el aficionado, Del Toro era el heredero natural de Tadej Pogacar, el elegido para la primera posición dentro del UAE Team Emirates en la próxima década. Sin embargo, en las últimas 48 horas, un vendaval de 19 años nacido en Lyon ha comenzado a enfriar ese entusiasmo con una contundencia que raya en lo insolente.
Paul Seixas no es sólo un nombre nuevo en la planilla; es una anomalía estadística que hoy, en las rampas de la Itzulia Basque Country, ha puesto en jaque la estructura del pelotón internacional. Mientras Del Toro lucha por mantenerse en el "top 10" de la clasificación general, ubicándose octavo a una distancia de 2:44 minutos, el francés del Decathlon-AG2R La Mondiale camina sobre las aguas del asfalto vasco. La narrativa que situaba al ensenadense como el sucesor natural del trono esloveno ha encontrado un antagonista que no sólo iguala su precocidad, sino que parece haber descifrado el código genético de la resistencia de alta montaña.
La exhibición de Seixas en la etapa de hoy, un trayecto de 164 kilómetros entre Pamplona y las cuevas de Mendukilo, fue un ejercicio de violencia deportiva. Lanzó un ataque a 27 kilómetros de la cima de San Miguel de Aralar que nadie, ni siquiera el vigente campeón de la Amstel Gold Race, Mattias Skjelmose, pudo contestar. La diferencia en meta, un minuto y 25 segundos en solitario, no sólo le otorga el liderato, sino que lo posiciona como el escalador más dominante del planeta, con permiso exclusivo de Pogacar y Jonas Vingegaard. Seixas nunca ha participado en una carrera de tres semanas, pero rueda con la cadencia de quien ya tiene tres Tours en las piernas.
Es sencillamente excepcional. No es casualidad. Es muy fuerte y entrena duro. Lleva a este nivel desde el año pasado, desde que se proclamó campeón del mundo (junior). No es casualidad, declaró su compatriota Kevin Vauquelin tras la crono del lunes.
El fenómeno Seixas ha obligado a su equipo a una reestructuración financiera y deportiva sin precedentes. Con un presupuesto que asciende a los 40 millones de euros para blindar su permanencia hasta 2027, el Decathlon busca evitar que el todopoderoso UAE Team ejecute una contratación que paralizaría la industria. Es un movimiento donde Del Toro, la joya de la corona del equipo UAE, podría verse desplazado en la prioridad de su propia estructura. La sola posibilidad de que Seixas debute en el Tour de Francia este julio en Barcelona ha encendido las alarmas en el cuartel, donde el plan maestro contemplaba a Isaac como el capitán en el futuro cercano.
El ciclismo es mi pasión. No es algo que haga por trabajo, es algo que amo, me encanta mejorar, me encanta entrenar, me encanta esforzarme, y creo que eso es lo que marca la diferencia, afirmó el joven galo en declaraciones recogidas por The Times.
Para el ciclismo mexicano, la figura de Isaac del Toro sigue siendo la de un pionero histórico, el hombre que rompió el techo de cristal y demostró que un pedalista tricolor puede mirar a los ojos a la aristocracia europea. No obstante, la Itzulia está dictando una sentencia incómoda: el relevo generacional de Pogacar ya no habla español, sino francés. Mientras Del Toro intenta recortar distancias en una general que se le escapa, Seixas consolida un liderato que parece ser sólo el prólogo de un dominio absoluto.
A principios de marzo, Seixas superó a Del Toro en la Strade Bianche al terminar en segundo lugar en una competencia que fue ganada por el esloveno Pogacar. Ahí fue el primer aviso del poder de piernas del francés y la primera ocasión en la que el bacaliforniano lo tuvo que ver para arriba.
La mística de la Itzulia, con sus muros verticales y clima traicionero, suele premiar a los sufridores. Del Toro es uno de ellos, un hombre capaz de agonizar sobre la bicicleta para rescatar un resultado. Pero Seixas no parece sufrir; parece ejecutar un guión perfectamente ensayado. La presión mediática en Francia es asfixiante tras 41 años de sequía en el Tour, pero Seixas la ignora con la misma facilidad con la que ignora la gravedad en las pendientes del 10 por ciento.
Quizás haya otros chicos que sientan esta presión. Pero yo sé que si me esfuerzo al máximo en los entrenamientos, si doy lo mejor de mí para ser el mejor, al final no me arrepentiré, sentenció Seixas.
Los rumores sobre el talento de Seixas ya circulaban cuando tenía 17 años. Esto no es inusual, especialmente para los ciclistas franceses, pero el año pasado, en su primera temporada como profesional, quedó tercero en el campeonato europeo, por detrás de Pogacar y Remco Evenepoel, además de convertirse en el ciclista más joven en terminar entre los 10 primeros del Critérium du Dauphiné.
En febrero de este año, logró su primera victoria profesional en la segunda etapa de la Volta ao Algarve, en la subida al Alto da Fóia (16,4 km con una pendiente del 4,9 %), llegando a la meta justo por delante de Juan Ayuso (Lidl-Trek), João Almeida (UAE Team Emirates-XRG) y Oscar Onley (Ineos Grenadiers). En la misma montaña donde Pogacar consiguió su primera victoria profesional en 2019.
Al final del día, el ciclismo es un deporte de realidades crudas. Isaac del Toro terminó 2024 como el tercer mejor pedalista del mundo, un hito que puso a México en el mapa de las grandes vueltas. Pero hoy, en las cuevas de Mendukilo, las luces se han centrado en un adolescente de Lyon que amenaza con apagar el fuego mediático del mexicano e incendiar el orden establecido por el propio Pogacar.