MONCLOVA, COAH.— La madrugada de ayer, todo apuntaba a que el bar Bonanza, ubicado en pleno Centro de la ciudad, sería clausurado por violar el horario de operación.
Todo, excepto la realidad: tras un operativo que parecía prometer drama administrativo, las autoridades terminaron retirándose con las manos vacías y dejando atrás un episodio digno de llamarse "la clausura que nunca fue".
Cerca de las 02:00 de la mañana, inspectores del Departamento de Alcoholes arribaron al establecimiento asegurando que el negocio trabajaba fuera del horario permitido. La sola presencia de los funcionarios bastó para que patrullas de Seguridad Pública y Policía Estatal Coahuila llegaran al sitio, iluminando la calle como si se preparara un decomiso histórico.
Sin embargo, el supuesto operativo se desinfló más rápido de lo esperado. Tras varios minutos de tensión y miradas curiosas de los pocos noctámbulos que aún rondaban la zona, los inspectores y los policías comenzaron a retirarse sin colocar sellos, sin cerrar el local y, sobre todo, sin explicar absolutamente nada.
El bar Bonanza siguió operando con total normalidad, para sorpresa de vecinos y clientes que esperaban una clausura inminente y terminaron presenciando un despliegue que no pasó de ser puro ruido y ninguna acción.
Hasta el cierre de esta edición, ninguna autoridad municipal ha ofrecido una versión clara sobre el repentino cambio de decisión, dejando la impresión de que la "clausura fantasma" fue una simple movilización inútil que no resolvió nada.