En una de las movidas comerciales más audaces del año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha respondido a una derrota judicial con un ajuste radical de su política arancelaria global que podría elevar los gravámenes hasta el 15 % o incluso más para algunos países.
De revés judicial a incremento arancelario
La historia comenzó cuando la Corte Suprema de Estados Unidos falló en contra de la base legal que Trump utilizaba para imponer aranceles amplios bajo una ley de emergencia de 1977, calificando este uso como excesivo sin aprobación del Congreso.
Ante ese revés, la administración no retrocedió: primero anunció un arancel global temporal del 10 %, que entró en vigor aplicándose a la mayoría de importaciones desde el 24 de febrero de 2026 bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
Pero apenas un día después, Trump declaró que lo elevará al 15 % con efecto inmediato, el máximo permitido bajo esa ley, manteniendo la presión comercial contra socios comerciales que, según él, han "estado aprovechándose de EE. UU. durante décadas".
Más allá del 15 %: ¿qué sigue?
Jamieson Greer, representante comercial de EE. UU., advirtió que el arancel podría subir más allá del 15 % para ciertos países, sin detallar qué naciones podrían verse afectadas o bajo qué criterios.
Este comentario alimenta la incertidumbre global: por un lado, el incremento podría aplicarse en etapas; por otro, el uso de diferentes leyes comerciales abre la puerta a tasas variables según casos específicos.
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Impactos inmediatos y reacciones
Empresas y mercados: La imposición del nuevo arancel ha generado inquietud en los mercados y en grandes exportadores, que ahora enfrentan mayores costos y volatilidad en la planificación de precios.
Acciones legales: Empresas como FedEx han presentado demandas buscando el reembolso de aranceles previos declarados ilegales tras la decisión de la Corte Suprema.
Política interna en EE. UU.: En el Congreso, tanto demócratas como algunos republicanos han cuestionado las medidas unilaterales del Ejecutivo, argumentando que pese a su intención proteccionista, los aranceles pueden encarecer productos para los consumidores estadounidenses.
¿Quién paga el costo?
Aunque las tasas se aplican oficialmente sobre las importaciones, el impacto suele trasladarse a los consumidores y a las cadenas globales de suministro:
Los aumentos arancelarios pueden elevar los precios de productos importados en tiendas y mercados.
Las empresas que dependen de materias primas extranjeras podrían ver márgenes de ganancia reducidos o trasladar costos.
Algunos países exportadores podrían responder con contramedidas comerciales si perciben discriminación o trato desigual.
Un comercio global en tensión
La medida llega en un contexto donde muchas economías ya enfrentan tensiones inflacionarias y cuellos de botella en las cadenas de suministro. El reajuste en los aranceles globales no solo afecta el comercio con Estados Unidos, sino que altera expectativas de inversión internacional y renegociaciones comerciales.