Un hecho que ha generado consternación y preguntas en la Ciudad de México ocurrió la tarde del miércoles 18 de febrero de 2026, cuando un joven de 20 años escapó de un centro de atención psicológica y psiquiátrica y cometió un doble homicidio en un domicilio familiar de la colonia Ampliación San Pedro Xalpa, en la alcaldía Azcapotzalco.
De la clínica al crimen
Según los primeros indicios, el presunto agresor, identificado como Uriel N, había estado internado por problemas de salud mental desde la adolescencia, incluyendo esquizofrenia, y bajo tratamiento médico y familiar.
En días recientes —antes de los hechos—, el joven logró escapar de la clínica donde estaba bajo supervisión. Tras esto, se dirigió al domicilio familiar en la calle Leopoldo Blakaller, en Ampliación San Pedro Xalpa.
El enfrentamiento fatal
Al llegar a la casa, el joven comenzó una discusión con su madre, y en cuestión de minutos la situación se descontroló. Su abuela intervino para mediar, pero fue atacada con un cuchillo, recibiendo múltiples heridas. Su tío, de alrededor de 80 años, intentó defenderla, resultando también gravemente herido.
Paramédicos que arribaron tras una llamada de emergencia confirmaron que ambos adultos mayores —identificados como María de Jesús Saucedo, de 74 años, y Juan Saucedo, de 80 años— ya no tenían signos vitales debido a las lesiones.
Detención en el lugar
Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México llegaron al sitio poco después y encontraron al joven aún en el patio de la vivienda, con el cuchillo en la mano. Tras ser requerido por los policías, fue detenido sin mayor resistencia y llevado ante el Ministerio Público para definir su situación jurídica.
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Dolor comunitario y cuestionamientos
Vecinos y familiares describieron a las víctimas como personas conocidas y queridas en la zona, donde vendían fruta y botanas en la esquina de su casa desde temprano cada día. La noticia ha causado impacto entre residentes y ha reabierto el debate sobre la atención de personas con trastornos mentales, la eficacia de los protocolos de supervisión en instituciones de salud y la seguridad en comunidades.
¿Qué sigue?
Las autoridades continúan integrando la carpeta de investigación para esclarecer detalles del caso, determinar posibles fallas en la supervisión de la clínica y evaluar cómo se procesará legalmente a Uriel N. Se espera que también se revisen aspectos médicos y jurídicos relacionados con la salud mental del acusado para definir si procede una medida de seguridad o un proceso penal tradicional.